(Un buen trauma es más persistente que una foto...)
Siempre tuve por costumbre agasajar a mis amadas con toda suerte de chocolates, alfajores, bombones y caramelos. Apelando a un lugar tan común en el gusto femenino, me fui abriendo paso en la vida de varias de ellas. Asimismo, noté que, con idéntica frecuencia, muchas señoritas procedían a guardar los envoltorios de dichas golosinas.
Asombrado por una práctica que conduce inevitablemente a la proliferación de hormigas, cucarachas y demás alimañas hogareñas, no pude resistir la tentación de elucubrar conjeturas acerca de los motivos de dicho proceder.
Mis numerosas conclusiones fueron por demás insatisfactorias e incluían sospechas de exagerado afecto, gestos de dulzura y la participación en promociones televisivas. Desalentado, resolví abandonar ese desafiante ejercicio mental y atribuir esa misteriosa conducta femenina a alguna de las conocidas e inútiles convicciones del amor adolescente.
Una señorita me reveló la verdad: volver a ver ese papel era una forma de reencontrarse conmigo y recordarme cuando yo no estaba. Quizás exageré un poco cuando le dije que entonces no necesitaba volver a llamarla por teléfono o verla; de todas formas, podía ser fácilmente substituido por un envase vacío. Creo que hubiera preferido que me dijera que lo pensaba enviar a algún concurso de Susana Giménez.
En un sobre, dentro de una caja en la baulera de tu placard está el papel del alfajor Terrabusi que te regalé esa tarde. La humedad de tu habitación y el paso del tiempo lo han desteñido y muy poco se lee de la fecha que escribiste en su interior.
La última vez que nos vimos me miraste como si me conocieras de algún lado. Noté que me ibas a hablar y en el fondo me alegré. Me preguntaste si era amigo de Gabriela Nosécuanto. Otra vez me dejaste sin saber qué responder. Pensé que lo mejor era decirte que habíamos sido compañeros.
La tristeza que nos causa la verdad me hizo comprender que, conforme pasan los días, como los colores del papel, me voy destiñendo en tu memoria.
domingo, 25 de septiembre de 2005
sábado, 3 de septiembre de 2005
(Im)puntualidad
(Y tal vez espere demasiado... es posible que me quiera ir.)
Esperé que llegaras. Recordaba haberte visto muchos años atrás; éramos desconocidos con un deja vu. Se anticipaba el otoño y yo todavía usaba pantalón corto. Traías un paraguas cerrado bajo el brazo y aún no había comenzado a llover.
Caminamos hasta el único bar abierto. Los televisores mostraban imágenes de un partido a punto de terminar. Pedí un trago de moda en otras épocas. El mozo y vos me miraron extrañados. Charlamos un rato y me despedí apurado.
Desde aquella vez, siempre te pasé a buscar a las en punto sabiendo que ibas a estar lista a las y cinco. Creo que me anticipé a casi todas tus jugadas. Tenía preparada respuestas para todas tus preguntas y consuelos para todos tus dolores.
Me pasaba todo un año planeando el regalo de tu próximo cumpleaños y celebraba nuestros aniversarios en la víspera. En Navidad, pedía los deseos para el próximo año y en Pascua desarmaba el pesebre lleno de pelusas.
Un día escuché que cerraste la puerta, pensé que te habías ido y aguardé tu regreso. Cuando me di cuenta de que seguías a mi lado, ya te estabas subiendo al colectivo. Esa fue la última vez que nos vimos.
Aprendí que tengo que ser más puntual.
Esperé que llegaras. Recordaba haberte visto muchos años atrás; éramos desconocidos con un deja vu. Se anticipaba el otoño y yo todavía usaba pantalón corto. Traías un paraguas cerrado bajo el brazo y aún no había comenzado a llover.
Caminamos hasta el único bar abierto. Los televisores mostraban imágenes de un partido a punto de terminar. Pedí un trago de moda en otras épocas. El mozo y vos me miraron extrañados. Charlamos un rato y me despedí apurado.
Desde aquella vez, siempre te pasé a buscar a las en punto sabiendo que ibas a estar lista a las y cinco. Creo que me anticipé a casi todas tus jugadas. Tenía preparada respuestas para todas tus preguntas y consuelos para todos tus dolores.
Me pasaba todo un año planeando el regalo de tu próximo cumpleaños y celebraba nuestros aniversarios en la víspera. En Navidad, pedía los deseos para el próximo año y en Pascua desarmaba el pesebre lleno de pelusas.
Un día escuché que cerraste la puerta, pensé que te habías ido y aguardé tu regreso. Cuando me di cuenta de que seguías a mi lado, ya te estabas subiendo al colectivo. Esa fue la última vez que nos vimos.
Aprendí que tengo que ser más puntual.
martes, 30 de agosto de 2005
Conveniencia
(Paráfrasis a Tu Tsian)
Cada que vez que Yamamoto me contaba de sus andanzas de juventud, mencionaba a su amigo Yukihiro. Durante mucho tiempo, Yukihiro fue para mí más un enigma que una realidad. Hasta que después de insistentes reclamos, Yamamoto me contó la historia de uno de sus amigos.
Yukihiro era muy entendido en poesía, música y caligrafía. Utilizaba sus talentos para la conquista amorosa. También era discreto y reservado, virtudes indispensables para el adulterio y el amor clandestino.
Los parientes de Yukihiro se escandalizaban ante sus derroches y le rogaban que arreglara un casamiento adecuado y buscara la felicidad por los caminos que los sabios recomendaban. Su tío le propinaba suaves bastonazos y le criticaba su dedicación a las destilaciones alcohólicas y las asambleas venéreas. Yukihiro asentía con la cabeza, pero olvidaba las palabras de su tío.
Un día apareció, durante una fiesta, Ruby. Venía del campo, pero era muy bella y desenvuelta. Al principio, era una más en aquel grupo, pero a los pocos meses, Yukihiro estaba enteramente enamorado de ella.
No bien le fue concedido cierto poder, la muchacha sometió a Yukihiro a todos sus caprichos, le exigía sumisiones humillantes, lo obligaba a las formas más perversas de gimnasia amorosa y lo obligaba a alejarse de la alta poesía para hundirlo en el indecoroso arte de las canciones obscenas.
Así, poco a poco, Yukihiro fue perdiendo el respeto por sus mayores, olvidó el homenaje a sus antepasados y disfrutó de todas las vulgaridades a las carcajadas.
Desde los nobles hasta su madre le pidieron alguna vez que dejara a aquella mujer que lo arrastraba por la vía de la perdición. Él les rindió homenaje y rego con llanto sus pies prometiendo que dejaría de avergonzarlos. Pero fue en vano. Cada vez que se encontraba con ella, lo abandonaba la razón y se sumergía en la más profunda lascivia.
Hasta que un día el hijo del Emperador y heredero del trono llegó hasta su hogar y le reclamó que dejara a aquella mala mujer. No le quedó más opción que seguir aquella disposición y pedirle a Ruby que partiera para siempre.
Al día siguiente, sus familiares le presentaron la dama que habían elegido para él. Era una mujer de aspecto sumiso y maneras dignas que había dedicado su vida a la cría del gusano de seda y tocaba las castañuelas. Una semana después se realizó la boda y prevaleció la fuerza a la armonía. Familiares y amigos del novio celebraron con muestras de enorme dicha.
Yukihiro fue amado hasta el último de sus días, el quinto después de la boda, cuando cometió suicidio clavándose un puñal de plata en el pecho.
Cada que vez que Yamamoto me contaba de sus andanzas de juventud, mencionaba a su amigo Yukihiro. Durante mucho tiempo, Yukihiro fue para mí más un enigma que una realidad. Hasta que después de insistentes reclamos, Yamamoto me contó la historia de uno de sus amigos.
Yukihiro era muy entendido en poesía, música y caligrafía. Utilizaba sus talentos para la conquista amorosa. También era discreto y reservado, virtudes indispensables para el adulterio y el amor clandestino.
Los parientes de Yukihiro se escandalizaban ante sus derroches y le rogaban que arreglara un casamiento adecuado y buscara la felicidad por los caminos que los sabios recomendaban. Su tío le propinaba suaves bastonazos y le criticaba su dedicación a las destilaciones alcohólicas y las asambleas venéreas. Yukihiro asentía con la cabeza, pero olvidaba las palabras de su tío.
Un día apareció, durante una fiesta, Ruby. Venía del campo, pero era muy bella y desenvuelta. Al principio, era una más en aquel grupo, pero a los pocos meses, Yukihiro estaba enteramente enamorado de ella.
No bien le fue concedido cierto poder, la muchacha sometió a Yukihiro a todos sus caprichos, le exigía sumisiones humillantes, lo obligaba a las formas más perversas de gimnasia amorosa y lo obligaba a alejarse de la alta poesía para hundirlo en el indecoroso arte de las canciones obscenas.
Así, poco a poco, Yukihiro fue perdiendo el respeto por sus mayores, olvidó el homenaje a sus antepasados y disfrutó de todas las vulgaridades a las carcajadas.
Desde los nobles hasta su madre le pidieron alguna vez que dejara a aquella mujer que lo arrastraba por la vía de la perdición. Él les rindió homenaje y rego con llanto sus pies prometiendo que dejaría de avergonzarlos. Pero fue en vano. Cada vez que se encontraba con ella, lo abandonaba la razón y se sumergía en la más profunda lascivia.
Hasta que un día el hijo del Emperador y heredero del trono llegó hasta su hogar y le reclamó que dejara a aquella mala mujer. No le quedó más opción que seguir aquella disposición y pedirle a Ruby que partiera para siempre.
Al día siguiente, sus familiares le presentaron la dama que habían elegido para él. Era una mujer de aspecto sumiso y maneras dignas que había dedicado su vida a la cría del gusano de seda y tocaba las castañuelas. Una semana después se realizó la boda y prevaleció la fuerza a la armonía. Familiares y amigos del novio celebraron con muestras de enorme dicha.
Yukihiro fue amado hasta el último de sus días, el quinto después de la boda, cuando cometió suicidio clavándose un puñal de plata en el pecho.
domingo, 7 de agosto de 2005
Lista de cosas para el último día
Antes de salir de viaje, no te olvides de:
- hacer las valijas
- descubrir que no todo entra en la valija
- aprender que no hay que pedirle consejos a una mujer sobre qué llevar en la valija
- comprar mochila y valija nueva
- comprar regalo para Julio
- terminar de hacer las valijas en el auto
- comprar chocolates
- almorzar
- hacer el balance del viaje
- llegar al aeropuerto y descubrir que estás excedido de peso en el equipaje
- putear porque no te dejan ponerle candado a la valija
- descubrir que te cobran 8 dólares el día de internet en el aeropuerto ($1 la hora, igual que en Córdoba!)
- sentirte Tom Hanks viviendo en el aeropuerto para aprovechar el día de internet
- llegar a Chile
- comprar regalo para Pedro
- sentirte San Martín cruzando Los Andes que tapados de nieve son aún más lindos
- rezar para que no te agarren en la aduana
- llegar a Córdoba
- zafar de los impuestos en la aduana y respirar aliviado porque la convocatoria de acreedores puede esperar un mes más
- darte cuenta de que el éxito no te ha cambiado en absoluto
sábado, 30 de julio de 2005
Cenicienta
Hada del bosque
Princesa de sol
Reina sin saber [...]
Como un príncipe abandonado
montaré mi onírico corcel
y sin rumbo viajaré,
recorriendo falsos reinos,
golpeando cada puerta
hasta que abras tú:
aquella dama vestida de seda
que, con magníficos pasos de baile,
trazó un sendero hasta las nubes
y, tras convertirse en un serafín,
desapareció con una sonrisa.
Princesa de sol
Reina sin saber [...]
Como un príncipe abandonado
montaré mi onírico corcel
y sin rumbo viajaré,
recorriendo falsos reinos,
golpeando cada puerta
hasta que abras tú:
aquella dama vestida de seda
que, con magníficos pasos de baile,
trazó un sendero hasta las nubes
y, tras convertirse en un serafín,
desapareció con una sonrisa.
domingo, 24 de julio de 2005
Declaraciones amorosas
("Say No More")
Faltaban pocos minutos para el fin de la clase. Me levanté sigilosamente de mi banco y me acerqué al suyo.
- Esperame a la salida porque tengo algo que decirte - susurre en su oído.
Noté que asentía con su cabeza. Volví a mi asiento y esperé ansioso a que el timbre sonara. Miraba mi reloj con insistencia y sentía los latidos de mi corazón con cada paso del segundero. Nos encontramos al frente de la escuela. Descubrí alegría en sus ojos al mirarme y me preguntó:
- Qué me querías decir?
Eternas charlas, miradas cómplices, su risa y mi alegría. La tarde anterior había practicado lo que le iba a decir. Me gustaba tanto!
- No, nada - contesté víctima del pánico.
Sus ojos se llenaron de tristeza y luego de odio.
- Por qué sos tan cambiante? - me reclamó. Dio media vuelta, cruzó la calle y subió al auto de su padre.
Regresé a casa renegando de mi cobardía y, además de sentirme un verdadero tonto, tuve que bancarme el literal maltrato de la señorita en cuestión por el resto del año escolar. Poco aportó la carta de amor que le escribí meses después y su ulterior rechazo telefónico fue hasta predecible.
Recorrí el camino de la originalidad, la grandilocuencia y el ultraísmo con resultados igualmente desalentadores. Hasta que, no sé cómo, me convertí en un sex symbol y ya no hay fémina que se resista a mi juego de seducción. Ahora siento que la vida me sonríe... o se me caga de risa.
Un día empecé a sospechar que las declaraciones amorosas debían ser innecesarias: ya la elección del momento más apropiado lo coloca a uno en una situación de nervios. Para cuando uno empieza a pensar qué decir y cómo decirlo más vale tenga un Aplax debajo de la lengua. Y todo esto sin contar la incomodidad que representa para la otra persona tener que recurrir a frases tales como "Te quiero como amigo", "Tanta preparación para esto?", "Flaco, sos un divino, pero me gusta Fulano", "Lo nuestro no va a funcionar" o incluso un "Gracias por participar".
Si uno tiene que andar verbalizando sus intenciones es porque sus actitudes no son suficientemente claras. Con el tiempo uno aprende a descubrir pequeños gestos que dicen mucho más que cualquier palabra. Y entonces recurre a tomar al otro de la mano para unir los corazones o a dar un simple beso para que los labios digan sin necesidad de hablar.
Faltaban pocos minutos para el fin de la clase. Me levanté sigilosamente de mi banco y me acerqué al suyo.
- Esperame a la salida porque tengo algo que decirte - susurre en su oído.
Noté que asentía con su cabeza. Volví a mi asiento y esperé ansioso a que el timbre sonara. Miraba mi reloj con insistencia y sentía los latidos de mi corazón con cada paso del segundero. Nos encontramos al frente de la escuela. Descubrí alegría en sus ojos al mirarme y me preguntó:
- Qué me querías decir?
Eternas charlas, miradas cómplices, su risa y mi alegría. La tarde anterior había practicado lo que le iba a decir. Me gustaba tanto!
- No, nada - contesté víctima del pánico.
Sus ojos se llenaron de tristeza y luego de odio.
- Por qué sos tan cambiante? - me reclamó. Dio media vuelta, cruzó la calle y subió al auto de su padre.
Regresé a casa renegando de mi cobardía y, además de sentirme un verdadero tonto, tuve que bancarme el literal maltrato de la señorita en cuestión por el resto del año escolar. Poco aportó la carta de amor que le escribí meses después y su ulterior rechazo telefónico fue hasta predecible.
Recorrí el camino de la originalidad, la grandilocuencia y el ultraísmo con resultados igualmente desalentadores. Hasta que, no sé cómo, me convertí en un sex symbol y ya no hay fémina que se resista a mi juego de seducción. Ahora siento que la vida me sonríe... o se me caga de risa.
Un día empecé a sospechar que las declaraciones amorosas debían ser innecesarias: ya la elección del momento más apropiado lo coloca a uno en una situación de nervios. Para cuando uno empieza a pensar qué decir y cómo decirlo más vale tenga un Aplax debajo de la lengua. Y todo esto sin contar la incomodidad que representa para la otra persona tener que recurrir a frases tales como "Te quiero como amigo", "Tanta preparación para esto?", "Flaco, sos un divino, pero me gusta Fulano", "Lo nuestro no va a funcionar" o incluso un "Gracias por participar".
Si uno tiene que andar verbalizando sus intenciones es porque sus actitudes no son suficientemente claras. Con el tiempo uno aprende a descubrir pequeños gestos que dicen mucho más que cualquier palabra. Y entonces recurre a tomar al otro de la mano para unir los corazones o a dar un simple beso para que los labios digan sin necesidad de hablar.
martes, 19 de julio de 2005
Te voy a partir en ocho
Hace varios días que vengo con una profunda tristeza. Sin embargo, entre ayer y hoy, tras varias conversaciones y muchos comentarios en el blog me levantaron el ánimo y ya estoy en condiciones de sugerirles un juego.
El juego consiste en publicar mini escenas teatrales o de películas que giren en torno a la frase "Te voy a partir en ocho". La única regla o limitación es poner a lo sumo una escena por comentario; o sea que los comentarios sin historias (de esos que critican o le pegan a alguien) también están aceptados. Esto no es un concurso, no habrá ganadores ni premios. Como siempre pueden postear todas las veces que quieran.
Sólo a modo ilustrativo y para que los lectores se den una idea de lo que pensé, les dejo algunos bocadillos.
Escena 1
[Pareja heterosexual compartiendo una cena romántica. La penumbra se corta por la luz de dos candeleros y el silencio, por una composición de Bach. El luce un Armani carísimo. Ella, un vestido de Versace .
Él se lleva la servilleta a la boca, se limpia el tuco que le quedó tras comerse un raviol , carraspea un poco y la mira fijo a los ojos.]
- Te voy a partir en ocho - dice con voz de quien comenta que es un lindo día.
[Ella lo mira. Fin de la escena]
Escena 2
[Soledad camina por la calle Ituzaingó camino a la facultad. Viste la ropa de siempre. Medio desaliñada, carga sus carpetas apoyándolas contra su pecho. Al pasar frente a una obra, Ruben, uno de los albañiles se asoma y se saca el casco.]
- Mamior, te guá partí en ocho - grita en cordobesaso de pura cepa.
[El capataz, apelando a una astucia escasa pero a una mayor autoridad, se frota las manos.]
- Dale, gorriau, pasale los ladrillo al Tucu y dejá de agitale a las chichise que si tu jermu se entera te va cagá patada.
- Negros de mierda, mañana cambio el recorrido - piensa Soledad mientras se levanta el jean tiro bajo.
[Ruben le sacude un balde de mezcla en la cabeza al capataz y termina la escena.]
Escena 3
[Cabaña de madera, una alfombra de piel de tigre de bengala en el suelo y el hogar con leña ardiendo. Afuera hace frío, pero ella y él corretean por la casa desnudos y sudorosos.]
- Te voy a partir en ocho - dice él blandiendo un machete en el aire.
- Trastornado!!!! - grita ella mientras mira la cabeza de cebra que cuelga en la pared y recuerda a su suegra.
[La vieja rayada con cara de caballo africano golpea la puerta, interrumpiendo la escena en su mejor momento.]
Escena 4 para Medusa
[Ella, fastidiada por el descuido de su familia, sale en su ronda nocturna a revisar que todas las puertas de la casa estén cerradas con llave. Al llegar a la puerta del garage, se detiene y, como todas las noches, nota que está abierta. Se asoma a la ventana. Con espanto, le parece distinguir la sombra de un hombre con sombrero y cree escuchar una voz masculina de ultratumba que le dice "Te voy a partir en ocho". Termina una escena en la que, en realidad, nadie dice nada pero todos tiemblan de miedo.]
Gracias por participar.
El juego consiste en publicar mini escenas teatrales o de películas que giren en torno a la frase "Te voy a partir en ocho". La única regla o limitación es poner a lo sumo una escena por comentario; o sea que los comentarios sin historias (de esos que critican o le pegan a alguien) también están aceptados. Esto no es un concurso, no habrá ganadores ni premios. Como siempre pueden postear todas las veces que quieran.
Sólo a modo ilustrativo y para que los lectores se den una idea de lo que pensé, les dejo algunos bocadillos.
Escena 1
[Pareja heterosexual compartiendo una cena romántica. La penumbra se corta por la luz de dos candeleros y el silencio, por una composición de Bach. El luce un Armani carísimo. Ella, un vestido de Versace .
Él se lleva la servilleta a la boca, se limpia el tuco que le quedó tras comerse un raviol , carraspea un poco y la mira fijo a los ojos.]
- Te voy a partir en ocho - dice con voz de quien comenta que es un lindo día.
[Ella lo mira. Fin de la escena]
Escena 2
[Soledad camina por la calle Ituzaingó camino a la facultad. Viste la ropa de siempre. Medio desaliñada, carga sus carpetas apoyándolas contra su pecho. Al pasar frente a una obra, Ruben, uno de los albañiles se asoma y se saca el casco.]
- Mamior, te guá partí en ocho - grita en cordobesaso de pura cepa.
[El capataz, apelando a una astucia escasa pero a una mayor autoridad, se frota las manos.]
- Dale, gorriau, pasale los ladrillo al Tucu y dejá de agitale a las chichise que si tu jermu se entera te va cagá patada.
- Negros de mierda, mañana cambio el recorrido - piensa Soledad mientras se levanta el jean tiro bajo.
[Ruben le sacude un balde de mezcla en la cabeza al capataz y termina la escena.]
Escena 3
[Cabaña de madera, una alfombra de piel de tigre de bengala en el suelo y el hogar con leña ardiendo. Afuera hace frío, pero ella y él corretean por la casa desnudos y sudorosos.]
- Te voy a partir en ocho - dice él blandiendo un machete en el aire.
- Trastornado!!!! - grita ella mientras mira la cabeza de cebra que cuelga en la pared y recuerda a su suegra.
[La vieja rayada con cara de caballo africano golpea la puerta, interrumpiendo la escena en su mejor momento.]
Escena 4 para Medusa
[Ella, fastidiada por el descuido de su familia, sale en su ronda nocturna a revisar que todas las puertas de la casa estén cerradas con llave. Al llegar a la puerta del garage, se detiene y, como todas las noches, nota que está abierta. Se asoma a la ventana. Con espanto, le parece distinguir la sombra de un hombre con sombrero y cree escuchar una voz masculina de ultratumba que le dice "Te voy a partir en ocho". Termina una escena en la que, en realidad, nadie dice nada pero todos tiemblan de miedo.]
Gracias por participar.
lunes, 18 de julio de 2005
Magia
Cuando escribi Fortuna, ya salieron a comentar que no hacía más que pensar en sus cabellos rubios. Sin embargo, me parece que hay algo que se están perdiendo por ver el árbol y olvidarse del bosque.
Cualquiera cree en la irracionalidad de raíz de dos o en la "Ley de la conservación de la energía", pero hacer un alto en el camino y defender las profecías de Nostradamus o Parravicini abiertamente exige un esfuerzo que va más allá de lo lógico.
Es fácil sentirse seguro en el sendero donde la mayor equivocación surge de una división por cero. Sin embargo, ver el futuro de Versalles en una taza con agua es algo que debe despertar nuestra admiración. Casi igual de difícil es lograr que la desconfianza no se abra paso frente a esas revelaciones: ya se sabe que el arte de la adivinación se ha llenado de chantas.
Últimamente, vengo dejando de lado las certezas de mi escepticismo científico y tecnológico para empezar a creer en todo tipo de fenómenos mágicos. Mi nueva fe comienza con las ilusiones de David Copperfield y su magia para levantársela a Claudia Schiffer (diosa total y rubia, con esa foto le entrego el mundo) y llega hasta terrenos menos sólidos como el horóscopo del diario, las sesiones de psicoanálisis o la permanencia del Club Atlético Talleres en la Nacional B.
Comerse la galletita (de la fortuna) y esperar ansiosos la revelación de nuestros destinos en el papelito que esconde dentro no deben significar una renuncia al libre albedrío. La sentencia en ese papel dice cómo resultarán las cosas, no cómo haremos para que así resulten. No falta el caso de los tipos que tras revelárseles la paternidad de dos hijos en una sesión de quiromancia, salen a practicar el sexo descontrolado porque ya saben cuántos óvulos dejarán fecundos.
Así como ayer las madres idígenas concurría con sus hijos hasta la choza del curandero, hoy lo llevan al consultorio del pediatra y el niño se comporta como un verdadero indio rompiendo todo lo que encuentra a su alrededor o meando la cara del médico. Cuando cualquier maya hubiera hecho un sacrificio al dios de la lluvia para que riegue sus plantas, un sanjuanino de nuestros días piensa en el ciclo del agua y la permanencia de ésta en su estado gaseoso.
La magia surge como una explicación a los fenómenos que no entendemos. Todas las formas de adivinación apuntan a lo mismo: darnos una luz de esperanza frente a la incertidumbre del futuro.
Así como cualquier estudiante de Física es capaz de predecir la posición de un objeto dadas su posición y velocidad actual, un astrólogo puede escribir una carta natal con la fecha y hora de nuestro nacimiento y un psicólogo, trazar los rasgos de una personalidad según los colores que elige el paciente.
A lo largo de la historia el hombre ha buscado un camino firme, un lugar para pisar sin temor a equivocaciones. Yo quiero creer que somos los dueños y artífices de nuestro propio destino, que construimos lo que nos pasa. Pero también sostengo que hay un orden trazado en el cielo donde los ángeles disputan al dominó el rumbo de nuestros días.
Cualquiera cree en la irracionalidad de raíz de dos o en la "Ley de la conservación de la energía", pero hacer un alto en el camino y defender las profecías de Nostradamus o Parravicini abiertamente exige un esfuerzo que va más allá de lo lógico.
Es fácil sentirse seguro en el sendero donde la mayor equivocación surge de una división por cero. Sin embargo, ver el futuro de Versalles en una taza con agua es algo que debe despertar nuestra admiración. Casi igual de difícil es lograr que la desconfianza no se abra paso frente a esas revelaciones: ya se sabe que el arte de la adivinación se ha llenado de chantas.
Últimamente, vengo dejando de lado las certezas de mi escepticismo científico y tecnológico para empezar a creer en todo tipo de fenómenos mágicos. Mi nueva fe comienza con las ilusiones de David Copperfield y su magia para levantársela a Claudia Schiffer (diosa total y rubia, con esa foto le entrego el mundo) y llega hasta terrenos menos sólidos como el horóscopo del diario, las sesiones de psicoanálisis o la permanencia del Club Atlético Talleres en la Nacional B.
Comerse la galletita (de la fortuna) y esperar ansiosos la revelación de nuestros destinos en el papelito que esconde dentro no deben significar una renuncia al libre albedrío. La sentencia en ese papel dice cómo resultarán las cosas, no cómo haremos para que así resulten. No falta el caso de los tipos que tras revelárseles la paternidad de dos hijos en una sesión de quiromancia, salen a practicar el sexo descontrolado porque ya saben cuántos óvulos dejarán fecundos.
Así como ayer las madres idígenas concurría con sus hijos hasta la choza del curandero, hoy lo llevan al consultorio del pediatra y el niño se comporta como un verdadero indio rompiendo todo lo que encuentra a su alrededor o meando la cara del médico. Cuando cualquier maya hubiera hecho un sacrificio al dios de la lluvia para que riegue sus plantas, un sanjuanino de nuestros días piensa en el ciclo del agua y la permanencia de ésta en su estado gaseoso.
La magia surge como una explicación a los fenómenos que no entendemos. Todas las formas de adivinación apuntan a lo mismo: darnos una luz de esperanza frente a la incertidumbre del futuro.
Así como cualquier estudiante de Física es capaz de predecir la posición de un objeto dadas su posición y velocidad actual, un astrólogo puede escribir una carta natal con la fecha y hora de nuestro nacimiento y un psicólogo, trazar los rasgos de una personalidad según los colores que elige el paciente.
A lo largo de la historia el hombre ha buscado un camino firme, un lugar para pisar sin temor a equivocaciones. Yo quiero creer que somos los dueños y artífices de nuestro propio destino, que construimos lo que nos pasa. Pero también sostengo que hay un orden trazado en el cielo donde los ángeles disputan al dominó el rumbo de nuestros días.
viernes, 15 de julio de 2005
Conversación en el baño
Ya sé que esto es un lugar muy común (no me refiero al baño, sino a la conversación que sigue), pero no puedo resistir la tentación. En inglés no tiene gracia, pero un baño de estos es como que tiene un no sé qué que qué sé yo.
- Como va flaco?
- Aquí me ando.
Prometo poner algún post más decente a la brevedad.
- Como va flaco?
- Aquí me ando.
Prometo poner algún post más decente a la brevedad.
jueves, 14 de julio de 2005
Los monos atrapan la luna
(basado en la obra de Xu Bing Monkeys grasp for the moon)
Estaba un mono colgado de la rama de un árbol mirando la luna que se reflejaba en el lago. Enamorado de su belleza se estiró para alcanzarla, pero no pudo llegar hasta ella. Inmediatamente llamó a sus amigos monos y entre todos hicieron una cadena tomados de las manos y las colas. El monito entonces rozó el agua con sus dedos y la luna desapareció.
A veces hacemos nuestros mayores esfuerzos por alcanzar cosas que son sólo una ilusión.
Estaba un mono colgado de la rama de un árbol mirando la luna que se reflejaba en el lago. Enamorado de su belleza se estiró para alcanzarla, pero no pudo llegar hasta ella. Inmediatamente llamó a sus amigos monos y entre todos hicieron una cadena tomados de las manos y las colas. El monito entonces rozó el agua con sus dedos y la luna desapareció.
A veces hacemos nuestros mayores esfuerzos por alcanzar cosas que son sólo una ilusión.
viernes, 8 de julio de 2005
Anonimato
Puesto que hay dos o más usuarios anónimos comentando al mismo tiempo en un post, yo le escribo a uno pensando que es otro y después me contesta el segundo diciendo que en realidad le había escrito al primero. Cuando un anónimo le escribe a otro, yo no sé si en realidad se esta escribiendo a si mismo.
Hace tiempo que vengo evitando bloquear los mensajes anónimos, pero me confundo a los usuarios anónimos entre sí. Así que apelen a su creatividad, busquen un buen nick y empiecen a comentar con un identificador que me permita comunicarme con cada uno de ustedes en forma unívoca. Ah! Y traten de conservarlo a lo largo del tiempo así me puedo dar una idea de quién van comentando qué.
Gracias por todo, perdón por tan poco. Lo que ven es lo hay.
Hace tiempo que vengo evitando bloquear los mensajes anónimos, pero me confundo a los usuarios anónimos entre sí. Así que apelen a su creatividad, busquen un buen nick y empiecen a comentar con un identificador que me permita comunicarme con cada uno de ustedes en forma unívoca. Ah! Y traten de conservarlo a lo largo del tiempo así me puedo dar una idea de quién van comentando qué.
Gracias por todo, perdón por tan poco. Lo que ven es lo hay.
martes, 5 de julio de 2005
Fortuna
Al terminar la cena en el restorant chino, el mozo me entregó una galletita de la suerte. Su mensaje decía "Su oportunidad dorada vendrá pronto". No pude más que pensar en sus cabellos rubios.
Al llegar al hotel, me encontré un penique con la cara hacia abajo. Según la tradición, esto es una clara señal de infortunio. No pude más que pensar en sus cabellos rubios.
Al llegar al hotel, me encontré un penique con la cara hacia abajo. Según la tradición, esto es una clara señal de infortunio. No pude más que pensar en sus cabellos rubios.
domingo, 3 de julio de 2005
Segundo día en Washington DC
Anoche, salimos a tomar unas cervezas en Baltimore. Como no podía ser de otra manera, voy a publicitar las cervezas NatiBo y Resurrection que tomamos.
Por un desencuentro con mis compañeros de aventuras, hoy salí a pasear solo por algunos museos. El recorrido comenzó en el McDonald's de la esquina... me encanta!
Después, decidí ponerle un tono más artístico a mi caminata y visité una muestra de arte en Instituto Smithsoniano (estos son los dueños de la cadena de canales de Discovery), el Museo de Arte Africano (donde me enganché en una visita guiada que hacían unos autóctonos de Trinidad y Tobago) y la Galería Arthur M. Sackler (donde había una muestra de arte asiático: Japón, China, Irán, Iraq e India).
Por un desencuentro con mis compañeros de aventuras, hoy salí a pasear solo por algunos museos. El recorrido comenzó en el McDonald's de la esquina... me encanta!
Después, decidí ponerle un tono más artístico a mi caminata y visité una muestra de arte en Instituto Smithsoniano (estos son los dueños de la cadena de canales de Discovery), el Museo de Arte Africano (donde me enganché en una visita guiada que hacían unos autóctonos de Trinidad y Tobago) y la Galería Arthur M. Sackler (donde había una muestra de arte asiático: Japón, China, Irán, Iraq e India).
sábado, 2 de julio de 2005
Llegamos a la capi, llegamos
Esta mañana llegamos (¡sin perdernos ni una vez!) a Washington DC a las 5:45 am hora local. Al final de una calle se veía el Capitolio que queda a pocas cuadras del hotel. Luego de registrarnos, casa uno se fue a recuperarse de las nueve horas de viaje.
Luego de levantarnos, salimos a recorrer los monumentos del barrio: el Museo Nacional del Aire y el Espacio, la Casa Blanca, el Monumento a Washington (parecido al Obelisco, pero un poco más grande), a Lincoln, a los Veteranos de la Segunda Guerra Mundial, Vietnam y Korea y el edificio del Instituto Smithsoniano.
En verdad, son lugares muy bonitos llenos de turistas locales y extranjeros y estoy muy contento de haberlos recorrido. Es una lástima, sin embargo, que en el parque donde están estos monumentos dejaron espacio para seguir homenajeando héroes de guerra...
Luego de levantarnos, salimos a recorrer los monumentos del barrio: el Museo Nacional del Aire y el Espacio, la Casa Blanca, el Monumento a Washington (parecido al Obelisco, pero un poco más grande), a Lincoln, a los Veteranos de la Segunda Guerra Mundial, Vietnam y Korea y el edificio del Instituto Smithsoniano.
En verdad, son lugares muy bonitos llenos de turistas locales y extranjeros y estoy muy contento de haberlos recorrido. Es una lástima, sin embargo, que en el parque donde están estos monumentos dejaron espacio para seguir homenajeando héroes de guerra...
viernes, 1 de julio de 2005
Hacia la capital
Aprovechando el fin de semana largo (el lunes 4 de julio es el Día de la Independencia), esta tarde salimos hacia la capital: Washington DC.
Tratando de innovar un poco, todavía no tenemos idea de la ruta que tenemos que seguir. Lo único que sabemos es dónde pensamos dormir: otro Marriott.
Tratando de innovar un poco, todavía no tenemos idea de la ruta que tenemos que seguir. Lo único que sabemos es dónde pensamos dormir: otro Marriott.
lunes, 27 de junio de 2005
El complot del correo
(Texto compuesto on-the-flight, basado en una vieja historia de Yamamoto.)
Hace mucho tiempo y en un lugar muy lejano, percibí con sorprendente claridad un complot organizado por los señores del correo, sostenido por el paso del tiempo y la distancia. El servicio postal desafía todas las leyes de la física y une el "hoy" y "acá" del que escribe con el "ayer" y "allá" del que lee.
Las cartas llegan siempre demasiado tarde y conteniendo noticias desactualizadas o anuncios de eventos futuros que ya sucedieron. Es difícil ubicarse en el pasado al leer ciertos textos y hasta es probable que el remitente haya cambiado de opinión sobre ciertas ideas mientras la carta recorría el mundo. Así uno termina formandose ideas equivocadas o incompletas del mundo.
El timbre despertó a Yamamoto. Dormido como estaba, tardó en reaccionar. De pronto, un golpe en la puerta le indicó que debía apurarse. Al abrir, un hombre con gorrita y un bolso lo esperaba con una sonrisa y un sobre en la mano.
Firmó una planilla sin prestar demasiada atención y regresó al interior con prisa. Era una carta de ella. La abrió y adentró una hoja rezaba con letras desteñida "te quiero".
Yamamoto dejó la carta fechada ocho meses atrás sobre la mesa y lloró amargamente en un sillón.
Hace mucho tiempo y en un lugar muy lejano, percibí con sorprendente claridad un complot organizado por los señores del correo, sostenido por el paso del tiempo y la distancia. El servicio postal desafía todas las leyes de la física y une el "hoy" y "acá" del que escribe con el "ayer" y "allá" del que lee.
Las cartas llegan siempre demasiado tarde y conteniendo noticias desactualizadas o anuncios de eventos futuros que ya sucedieron. Es difícil ubicarse en el pasado al leer ciertos textos y hasta es probable que el remitente haya cambiado de opinión sobre ciertas ideas mientras la carta recorría el mundo. Así uno termina formandose ideas equivocadas o incompletas del mundo.
El timbre despertó a Yamamoto. Dormido como estaba, tardó en reaccionar. De pronto, un golpe en la puerta le indicó que debía apurarse. Al abrir, un hombre con gorrita y un bolso lo esperaba con una sonrisa y un sobre en la mano.
Firmó una planilla sin prestar demasiada atención y regresó al interior con prisa. Era una carta de ella. La abrió y adentró una hoja rezaba con letras desteñida "te quiero".
Yamamoto dejó la carta fechada ocho meses atrás sobre la mesa y lloró amargamente en un sillón.
viernes, 24 de junio de 2005
De viaje otra vez!
Esta tarde me voy a Kentucky por segunda vez en este año! Me emocioné mucho al releer esto. Ya me había olvidado de que a veces puedo mostrar cierta sensibilidad.
Este post es muy cortito, pero alcanza para decirles que voy a estar recolectando material de ese que me sacude el corazón, para deleitarlos en una próxima oportunidad con más de estas pavadas.
Espero que hayan llegado las flores que mandé. Después de todo, detrás de este psicópata hay un caballero a punto de desaparecer...
Este post es muy cortito, pero alcanza para decirles que voy a estar recolectando material de ese que me sacude el corazón, para deleitarlos en una próxima oportunidad con más de estas pavadas.
Espero que hayan llegado las flores que mandé. Después de todo, detrás de este psicópata hay un caballero a punto de desaparecer...
lunes, 20 de junio de 2005
Por noches de boliche más cortas
Aquellos acostumbrados a regresar a sus hogares con el sol ya despuntado tras una noche de parranda, puede espantarse en el primer mundo cuando los boliches cierran a las 2 de la mañana. Los más extremistas quizás lleguen a creer que no se puede tener un estado de derecho y un pueblo que se divierta al mismo tiempo. Sin embargo, hay muhos elementos que nos ayudan a sostener lo contrario.
En primer lugar, hay menos tiempo para emborracharse. El consecuente ahorro de dinero (de tragos y Sertal) permite acceder a bienes materiales tales como ropa, automóviles, casas y, en el caso de ciudades costeras como Boston, yates. ¡Qué mejor que ejercer el hedonismo y sentirse un Playboy tanto como uno lo desee!
Al día siguiente, la resaca es despreciable. Aquellos que cuentan muchas penas pueden llegar a creer que la ingesta alcohólica no será suficiente al disponer de poco tiempo pero, como ya debiera inituir el lector, la tristeza y la angustia no existen en el primer mundo. Hasta se puede reducir el consumo de psicotrópicos!
Los accidentes automovilísticos provocados por borrachos desaparecen inmediatamente. De esta manera, uno se salva del hastío que producen los noticieros enumerando las víctimas del fin de semana. Incluso, se podría discutir que se reduce la tala indiscriminada de bosques para hacer papel de periódicos, aunque más no sea a largo plazo.
Al ser más breves estos encuentros sociales, los levantes en el bailongo están asegurados por el escaso tiempo del que disponen las señoritas para ejercer resistencia y la disposición de metálico (recordar la sabia frase "billetera mata galán"). Así, no es inusual que uno termine en zaguanes aledaños dando rienda suelta a los embates amatorios por temor de las muchachas a quedarse sin transporte.
Es evidente entonces que si los locales de diversión nocturna sólo funcionan de 11 pm a 02 am, la vida de la gente es mucho más fácil. Por lo tanto, así como en otra oportunidad los convoqué a apoyar la moción que favoreciera la inclusión del lomo sin verduras como parte del menú , hoy los insto a que juntemos firmas aquí por noches de boliche más cortas y desamores mucho más llevaderos.
En primer lugar, hay menos tiempo para emborracharse. El consecuente ahorro de dinero (de tragos y Sertal) permite acceder a bienes materiales tales como ropa, automóviles, casas y, en el caso de ciudades costeras como Boston, yates. ¡Qué mejor que ejercer el hedonismo y sentirse un Playboy tanto como uno lo desee!
Al día siguiente, la resaca es despreciable. Aquellos que cuentan muchas penas pueden llegar a creer que la ingesta alcohólica no será suficiente al disponer de poco tiempo pero, como ya debiera inituir el lector, la tristeza y la angustia no existen en el primer mundo. Hasta se puede reducir el consumo de psicotrópicos!
Los accidentes automovilísticos provocados por borrachos desaparecen inmediatamente. De esta manera, uno se salva del hastío que producen los noticieros enumerando las víctimas del fin de semana. Incluso, se podría discutir que se reduce la tala indiscriminada de bosques para hacer papel de periódicos, aunque más no sea a largo plazo.
Al ser más breves estos encuentros sociales, los levantes en el bailongo están asegurados por el escaso tiempo del que disponen las señoritas para ejercer resistencia y la disposición de metálico (recordar la sabia frase "billetera mata galán"). Así, no es inusual que uno termine en zaguanes aledaños dando rienda suelta a los embates amatorios por temor de las muchachas a quedarse sin transporte.
Es evidente entonces que si los locales de diversión nocturna sólo funcionan de 11 pm a 02 am, la vida de la gente es mucho más fácil. Por lo tanto, así como en otra oportunidad los convoqué a apoyar la moción que favoreciera la inclusión del lomo sin verduras como parte del menú , hoy los insto a que juntemos firmas aquí por noches de boliche más cortas y desamores mucho más llevaderos.
sábado, 18 de junio de 2005
El lavado de dinero
Y llegó el día en que hubo que visitar el lavadero porque empezaron a escasear los boxers...
Después de consultar a una señorita que atendía en Stop & Shop, encontramos la lavandería automática a escasas cuadras de donde vivimos.
Cuando digo que la lavandería es automática, quiero decir que no es atendida por personas: es un autoservicio de lavado de ropa. Verán que es una idea tan perfecta como un giróscopo o un ecosistema en equilibrio.
El lavarropas funciona con quarters. Dependiendo del tamaño de dicha máquina, es la cantidad de monedas que debemos introducir. Como nos manejamos con tarjeta de crédito, no teníamos suficiente cambio para que cada uno pudiera lavar su ropa. No dispuesto a seguir luciendo mi boxer de leopardo, busqué a mi alrededor alguna manera de salir del aprieto.
Al fondo del local, había una máquina en la cual uno introducía un billete y retornaba tantas monedas de 25 centavos como correspondiera según su denominación. Y así es que, con un par de dólares cada uno, emergimos del apuro.
Uno se puede preguntar de dónde proviene el caudal de monedas que hay en esa máquina. Como es de esperarse, son las que los clientes dejan en los lavarropas. Pero he aquí un detalle interesante: las monedas son trasladadas mecánicamente, sin asistencia humana, por una cinta transportadora que corre bajo el piso del lavadero.
Eventualmente, uno podría suponer que el depósito de billetes se llena y viene alguna persona a recogerlo. Sin embargo, esto no sucede: detrás de ese artificio de Mandinga hay un cajero autómatico del cual la gente retira el dinero con el cual paga el lavado de ropa.
Como notarán los lectores, se trata de un circuito cerrado que se autoabastece. Este es el famoso lavado de dinero.
Después de consultar a una señorita que atendía en Stop & Shop, encontramos la lavandería automática a escasas cuadras de donde vivimos.
Cuando digo que la lavandería es automática, quiero decir que no es atendida por personas: es un autoservicio de lavado de ropa. Verán que es una idea tan perfecta como un giróscopo o un ecosistema en equilibrio.
El lavarropas funciona con quarters. Dependiendo del tamaño de dicha máquina, es la cantidad de monedas que debemos introducir. Como nos manejamos con tarjeta de crédito, no teníamos suficiente cambio para que cada uno pudiera lavar su ropa. No dispuesto a seguir luciendo mi boxer de leopardo, busqué a mi alrededor alguna manera de salir del aprieto.
Al fondo del local, había una máquina en la cual uno introducía un billete y retornaba tantas monedas de 25 centavos como correspondiera según su denominación. Y así es que, con un par de dólares cada uno, emergimos del apuro.
Uno se puede preguntar de dónde proviene el caudal de monedas que hay en esa máquina. Como es de esperarse, son las que los clientes dejan en los lavarropas. Pero he aquí un detalle interesante: las monedas son trasladadas mecánicamente, sin asistencia humana, por una cinta transportadora que corre bajo el piso del lavadero.
Eventualmente, uno podría suponer que el depósito de billetes se llena y viene alguna persona a recogerlo. Sin embargo, esto no sucede: detrás de ese artificio de Mandinga hay un cajero autómatico del cual la gente retira el dinero con el cual paga el lavado de ropa.
Como notarán los lectores, se trata de un circuito cerrado que se autoabastece. Este es el famoso lavado de dinero.
viernes, 17 de junio de 2005
Nada puede salir mal
Junto a un par de compañeros, el martes 07 llegamos a Southborough, Massachusetts. Estaremos acá casi 2 meses y creo que es mucho tiempo sin escribir en mi blog...
Como en ocasiones anteriores, al visitar este país uno no puede menos que sorprenderse de la prolijidad con que todo sucede:
El sábado pasado bajé en el ascensor con una mujer estaodunidense (ahórrese el lector el apelativo de yankee, que aplica casi estrictamente a los habitantes de New York). Dada mi excesiva sociabilidad en ciertos ambientes charlamos sobre qué hacía cada uno en el Sheraton...
Ella me contó que venía a una casamiento y que la noche anterior habían estado practicando cómo sería la entrada a la iglesia y al salón de fiestas. Se me ocurrieron algunas preguntas que no pude hacerle ¿usará la novia el vestido de bodas? ¿participará el novio de esa práctica? ¿tendrán esas supersticiones de nuestra tierra? ¿es que no hay lugar para la improvisación?
Si bien este tipo de prácticas son comunes, la noche anterior había estado pensando que está todo diseñado para que nada salga mal... A pesar de que la Segunda Ley de la Termodinámica insista con que la entropía aumenta con el tiempo!
Hay algunos autores que sostienen que los grupos tienden a ordenarse. Yo me imagino un día en que caminen todos juntos con sus miradas vacías marchando hacia un mismo infierno. Allí los espera Satanás vestido de cajero de Wal-Mart con los brazos abiertos, las llamas no queman y los íncubos llegan tarde para darles su merecido.
Como en ocasiones anteriores, al visitar este país uno no puede menos que sorprenderse de la prolijidad con que todo sucede:
- los automovilistas frenan en cada esquina sin obstruir las sendas peatonales,
- los choferes de taxi ceden el paso y la gente no hace un gestito de gracias: es lógico que así suceda,
- en cada carril hay un cartel que indica donde se puede girar,
- el semáforo para peatones muestra cuánto tiempo queda para cruzar,
- los programas de televisión empiezan en su horario,
- el correo se entrega todas las mañanas sin demoras,
- los baños de los lugares públicos están limpios y
- la mayoría de las mujeres son rubias.
El sábado pasado bajé en el ascensor con una mujer estaodunidense (ahórrese el lector el apelativo de yankee, que aplica casi estrictamente a los habitantes de New York). Dada mi excesiva sociabilidad en ciertos ambientes charlamos sobre qué hacía cada uno en el Sheraton...
Ella me contó que venía a una casamiento y que la noche anterior habían estado practicando cómo sería la entrada a la iglesia y al salón de fiestas. Se me ocurrieron algunas preguntas que no pude hacerle ¿usará la novia el vestido de bodas? ¿participará el novio de esa práctica? ¿tendrán esas supersticiones de nuestra tierra? ¿es que no hay lugar para la improvisación?
Si bien este tipo de prácticas son comunes, la noche anterior había estado pensando que está todo diseñado para que nada salga mal... A pesar de que la Segunda Ley de la Termodinámica insista con que la entropía aumenta con el tiempo!
Hay algunos autores que sostienen que los grupos tienden a ordenarse. Yo me imagino un día en que caminen todos juntos con sus miradas vacías marchando hacia un mismo infierno. Allí los espera Satanás vestido de cajero de Wal-Mart con los brazos abiertos, las llamas no queman y los íncubos llegan tarde para darles su merecido.
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