domingo, 13 de febrero de 2005

El arrebatador de sombras

(Alejandro Dolina)

El gigante Gorrindo se presenta ante los peregrinos y, utilizando un facón luminoso, les corta las sombras y se las apropia.
A la hora del último sol, Gorrindo proyecta al mismo tiempo todas las sombras robadas, y es entonces cuando cae la noche en Flores.
Con los años, el gigante ha perdido algo de su vista. Esto es muy grave porque a veces se equivoca y se apodera de las personas, dejando las sombras abandonadas.
Los damnificados suelen intentar una razonable defensa con fuertes voces de aviso:
-¡Gorrindo, las sombras no gritan!
Pero el gigante no hace mucho caso de estos argumentos, porque se está volviendo un poco sordo o un poco cruel.

1 comentario:

maXlo dijo...

Sólo posteo porque no puede ser que no haya comentarios.